Homenaje

Las fugas se compenetran,
se apuran a sacarse la babita,
la escarcha pura, preciosa,
aparatosa.
No, el tormento no cesa
ni decae, apremia, se agolpa
en la costra granulosa,
sube y para, sí, separa:
sesea y repasa con la planchita
la grana. Acá hay
un tormento arcano, raído
paño purpurado.
Simplemente retorcelo,
escupíle el frasco,
cargalo de azul,
azul, ¡azul enloquecido!

De La felicidad ajena, Ed. Huesos de Jibia

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