Walt Whitman – Respondez!

RESPONDEZ! Respondez!
(Terminó la guerra – se pagó el precio – ya se sabe el resultado, y no hay vuelta atrás).
¡Que cada uno responda! ¡Que los que duermen, despierten! ¡Que nadie pretenda evadirse!¿Debemos seguir fingiendo, engañándonos?
Permítanme poner fin a esto: me pronuncio abiertamente a favor de una nueva distribución de roles;
¡Que lo que estaba al frente, dé un paso atrás! ¡Y que lo que estaba atrás, pase al frente y hable! ¡Que los asesinos, intolerantes, imbéciles y nauseabundos ofrezcan propuestas nuevas!
¡Que se releguen las viejas ofertas!
¡Que se inviertan teorías y rostros! ¡Que tengan criminal libertad tanto los significados como los resultados!
¡Que no haya sugerencia superior a la del trabajo pesado!
¡Que a nadie se le señale su destino! (¿Vos conocés el tuyo?)
¡Que se burlen con el cuerpo y con el alma de hombres y mujeres!
¡Que el amor que aguarda en ellos, allí aguarde! ¡Que muera, o que nazca muerto en otros planos!
¡Que la compasión que aguarda en cada hombre, allí aguarde! ¡O que también pase, como una enana, a otros planos!
¡Que prevalezcan las contradicciones! ¡Que una cosa contradiga la otra! ¡Y que uno de mis versos desdiga al otro!
¡Que la gente estire sin sentido sus cuerpos, sus manos anhelantes! ¡Que sus lenguas se quiebren! ¡Que sus ojos se acobarden! ¡Que nada descienda en sus corazones con la exquisita frescura del amor!
(¡Oh, días sofocados! ¡Oh, tierras! ¡En cada corrupción pública y privada!).
Asqueado de los saqueos, de la impotencia, de la desvergüenza, en lo alto de la montaña;
Audacia descarada, intrigas que van y vienen como olas del mar a tu alrededor, por encima tuyo, ¡Oh, mis días! ¡Mi tierra!
(Porque ni siquiera esos truenos, ni esos furiosos rayos de guerra, lograron purificar el aire;)
¡Que Norteamérica siga con su teoría de la gestión, con el linaje, con las comparaciones! (¿Qué otra teoría propondrías?)
¡Que aquellos que desconfían del nacimiento y de la muerte sigan empujando al resto! (¿Por qué a vos no te empujarían?)
¡Que se sitie y pisotee la corteza del infierno! ¡Que los días sean más oscuros que las noches! ¡Que el sueño traiga menos sueño que la vigilia!
¡Que el mundo nunca se le aparezca al hombre o la mujer para quien todo fue creado!
¡Que el corazón del joven se exilie del corazón del viejo! ¡Y que el corazón del viejo se exilie del corazón del hombre!
¡Que se oculten el sol y la luna! ¡Que el aplauso del público sea recibido por el decorado! ¡Que reine la apatía bajo las estrellas!
¡Que la libertad demuestre ser el derecho inalienable de nadie! ¡Que los que puedan tiranizar lo hagan a su gusto!
¡Que los únicos tolerados sean los infieles!¡Que se dé por sentada la primacía de la mezquindad, la traición, el sarcasmo, el odio, la codicia, la impudicia, la impotencia y la lujuria! ¡Que la den por sentada escritores, jueces, gobiernos, hogares, religiones y filosofías!
¡Que los peores hombres engendren hijos con las peores mujeres!
¡Que el cura siga jugando a la inmortalidad!
¡Que se inaugure la muerte!
¡Que no quede nada, salvo las cenizas de maestros, artistas, moralistas, abogados, cultos y corteses!
¡Que el que no tenga mis poemas sea asesinado!
¡Que la vaca, el caballo, el camello, las abejas, los peces del fango, la langosta, los mejillones, las anguilas, las rayas de espina, el pez cerdo con sus gruñidos, y todas las criaturas a ellas parecidas, estén en perfecto pie de igualdad con el hombre y la mujer!
¡Que las iglesias reciban a las serpientes, las alimañas y los cadáveres de quienes hayan muerto de las más asquerosas enfermedades!
¡Que el matrimonio quede para los tontos, y sólo para ellos!
¡Que los hombres siempre hablen y piensen de las mujeres obscenamente! ¡Y que las mujeres también hablen y piensen de los hombres obscenamente!
¡Que todos, sin excepción, seamos exhibidos en público, desnudos, cada mes, a riesgo de perder la vida!
¡Que nuestros cuerpos sean manipulados y revisados a gusto por quien así lo desee!
¡Que sólo se permita que existan sobre la faz de la tierra los ejemplares de segunda mano!
¡Que la tierra abandone a Dios, y que de aquí en adelante nunca más se mencione Su nombre!
¡Que no haya Dios!
¡Que haya dinero, negocios, importaciones, exportaciones, aduanas, autoridades, precedentes, palideces, dispepsia, procacidad, ignorancia, escepticismo!
¡Que se intercambien jueces y criminales!
¡Que los guardiacárceles sean encarcelados! ¡Que los que eran prisioneros tengan las llaves! (¿Y por qué no podrían intercambiarse?).
¡Que los esclavos se conviertan en amos! ¡Que los amos se conviertan en esclavos!
¡Que los reformistas se bajen de las tarimas desde las que siempre vociferan! ¡Que un idiota o un loco se alce en cada púlpito!
¡Que se levanten en armas los asiáticos, los africanos, los europeos, los americanos y los australianos contra el sigilo asesino de los unos y los otros! ¡Que duerman armados! ¡Que nadie crea en la buena voluntad!
¡Que no haya sabiduría pasada de moda! ¡Que se la desdeñe y expulse del planeta! ¡Que la nube del cielo, la ola del mar, la menta que crece, la espinaca, las cebollas, los tomates, se exhiban en espectáculos y se cobre cara la entrada!
¡Que todos los hombres de estos Estados se hagan a un lado por unos pocos saqueadores!
¡Que esos pocos agarren lo que quieran! ¡Que el resto quede embobado, ría estúpidamente, muera de hambre, obedezca!
¡Que las sombras tengan genitales! ¡Que a las sustancias les quiten los genitales!
¡Que haya ciudades ricas, inmensas; pero que ni un solo poeta, redentor, erudito ni amante las recorra!
¡Que a los infieles de estos Estados se les quite la fe a risotadas!
Si se encuentra a un hombre de fe: ¡que el resto lo ataque!
¡Que la fe sea temida! ¡Que destruyan el poder de la fe que se reproduce!
¡Que quienes se prostituyen guarden prudencia! ¡Que sigan bailando, mientras la apariencia perdure! (¡Oh, apariencia! ¡Apariencia! ¡Apariencia!).
¡Que los predicadores reciten sus credos! ¡Que sigan enseñando sólo lo que les fue enseñado!
¡Que la locura siga estando a cargo de la cordura!
¡Que los libros ocupen el lugar de los árboles, los animales, los ríos y las nubes!
¡Que los retratos embadurnados de los héroes reemplacen a los héroes!
¡Que la hombría del hombre nunca se alce contra sí misma!
¡Que lo haga contra los eunucos, los tísicos, los gentiles!
¡Que el hombre blanco ponga nuevamente la bota sobre la cabeza del hombre negro! (¿Quién está bajo la bota de quién, después de todo?).
¡Que el reflejo de las cosas del mundo se estudie en espejos! ¡Que las cosas en sí sigan sin ser estudiadas!
¡Que el hombre busque el placer en todos lados menos en él mismo!
¡Que la mujer busque la felicidad en todos lados menos en ella misma!
(¿Fuiste verdaderamente feliz al menos una hora en toda tu vida?)
¡Que los limitados años de la vida no hagan nada por los ilimitados años de la muerte!
(¿Qué pensás que hará entonces la muerte?)

El original puede leerse en http://www.bartleby.com/142/320.html

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