algunos consejos de rabelais

Jamás bebáis en soledad. La mesnada de bebedores es una ralea grandemente valorada y su palabra baritonante tiene un peso poderoso en los círculos de gendarmes. Además, tomad a un par de borrachos: si uno, cebado de neblina, yerra el paso, el otro lo pondrá en pie.

Bebed sólo lo mejor. Bebed lo que es robusto. Cuidaos del vino peleón y del pis de asno. Cuidaos de los vinos cochombrosos.

Pero, sobre todas las cosas, guardaos del agua: de todas las cosas fluidas, es la más virulenta. Muchos poetas y lansquenetes sucumbieron desventuradamente por su culpa.

Guardaos igualmente de la sangre. Reconocemos que la sangre es un fluido gravemente dañino en que salpica y se derrama ni bien uno pincha al prójimo de una puñalada, porque el cuerpo humano aprovecha la menor ocasión para deshacerse de esta ponzoña.

Pues ansí, esto aún sabed: tenéis la vida entera para andar de guasa y la muerte para saber qué pasa.

Fuente: Tratado del buen uso del vino seguido de Los sueños raríficos de Pantagruel, preciosa edición de Melusina, Barcelona, 2009, que, según reza en el libro, fue impreso “tras una ruidosa noche de invocaciones a nuestra señora la sin par Melusina, en la que discurrieron sin freno alguno ríos de vino y de ingenio”.

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