el estiramiento del cuerpo

Mis pies están desnudos.
Quise hacer el movimiento descalza
a pesar del cemento frío del piso, sentir
la superficie completa de las plantas, la yema
de cada uno de los dedos.
Trato de estirarme, me tuerzo de golpe, los pies
se me arquean como las garras de un ave de presa
como la grampa que sujeta las vías.
Debo estar haciendo algo mal.
Cómo es, pregunto, y me responden:
vaya primero desde la espalda y después
estire la cintura, después las caderas
y la parte anterior de las piernas:
la mente tiene que recorrer todo el cuerpo
como una corriente eléctrica.
Así llegará a estirarse y verá
sus palmas apoyadas completamente en el suelo.
Los pies cederán, ya verá. Vaya de a poco.
Vuelvo a intentar. No sé si podré
alguna vez lograrlo.
Imagino a mis pies, felices y anchos,
esperándome ahí abajo, mientras yo
aprendo el estiramiento del cuerpo, el ejercicio
de ir de a poco, la práctica
de la paciencia.

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