derrocho el ruego y pido

¿Para qué traducir estos poemas?
¿Para que vuelva a ser, ritmo primero,
y que vibre otra vez su música?
¿O el sentido –la imagen, carretilla,
amor, muerte, pasión, lucha, castigo–
que prevalezca?
Quiero que traducir sea las dos cosas,
el intento de ver, no, de rever,
lo que provocó en mí ese poema,
estar acá y estar también ahí:
fusión en un instante, vibración,
del sonido-sentido, ¿no se puede,
dirán estos o aquellos? Algo sí,
mucho sí, todo sí:
siempre hay un modo.
Quizá la plata se haga brillo blanco
en el pasaje y bright, para rimar
con night, se haga
derroche indecoroso.
Así se volverá noche brillante,
y por sus tantas luces será blanca.
Blanca como la plata y que comience
de nuevo el giro.
Blanca como esta noche
en la que escribo, tanta luz
en cada lado, noche para pedir.
Y yo derrocho el ruego y pido
que brillen de mil modos los poemas.
Que sea su traducción
en todas las orillas.

.

Crédito de la foto: Anne-Marie Dannenberg, “Wandering Through the Streets around the Year’s End”, París, Francia, 2018.

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