Invocación

Ayer empecé a formar parte de una nueva comunidad de lectura, que ya considero preciosa.

Desgarrada fui. Ayer murió una compañera, Mari. Porque con Flor volvimos a escribir un obituario. Escribir es terrible, me dijo Flor. Que se parta el cielo, dijo.


Igual insistí, me quedé, escuché. Cuando quise hablar, no sé qué dije, algo de pensamiento fractal, pensamiento brócoli, tentacular. Las palabras se me empastaban como brócoli o coliflor, flores en la boca.

Escuché a Natalia, no sé qué entendí. Me conmoví.

Anoté «dice invocación, como Mari en su poema».

Quién dice. No sé. Dice Weil, dice Natalia. Mari, en su poema: A quien le debo invocar. A mí, será. Con el corazón desgarrado.

Que se partan, sí, Mari, para vos, todos los cielos.

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