un poema de la felicidad ajena con foto de ventana a la hora de la siesta en mones cazón

 
Viaje al campo 

Quizá sea la transpiración
o la fragancia del papel
entre mis piernas
como aquella vez
en la oscuridad
cuando sentí el olor
de las revistas Toni
que me prestabas.
.
Mientras las demás
hacían figuras de barro
yo te esperaba en el mundo
de Dax y de Gilgamesh
donde todas éramos
princesas heroicas
con diademas de oro
y sangre a borbotones.

navarro (salta . turquía) . buenos aires (polonia)

viernes .  navarro . feria de las colectividades . haití rusia turquía san antonio de areco calabria. puestos con vino casero y rondas de comida salteña . en el escenario pequeñas odaliscas bailan descompasadas . demasiadas odalisquitas y flashes que marean . luego habrá demasiados cuises en los pajonales de la ruta hacia la estación . la luz le termina ganando a la niebla . en el tren de regreso a casa, alguien me mira a los ojos y, en silencio, me lee

domingo . buenos aires . me pongo un vestido blanco bordado de flores, me pinto los párpados de verde ceniza y salgo al sol . creo caminar sin rumbo y me encuentro con otra feria en el centro de la ciudad . otro escenario y otros puestos . una sola colectividad . polonia .  las mujeres llevan vestidos blancos bordados de flores  . alguien de nuevo me mira a los ojos . esta vez, me habla de su huida al sur después de tanta noche aquí . le digo que siempre llega el momento de huir de la noche . me contesta que nunca es de la noche . que de lo que se huye es de la soledad

la primavera ya .

.

el globo rojo que se asoma bajo el chasis del auto . una paloma indecisa frente a la iglesia de guadalupe. el padre con ojeras speed en mano y la hija toda de rosa, en silencio los dos . la pregunta que quería respuesta breve y fue conversación . lo que se busca y no aparece y se vuelve a buscar y entonces aparece . el padre con los ojos frescos que charla con su hija y ella lo mira y se ríe . la primavera ya en los brotes del bulevar . brotes que son espirales frescos como esos ojos y esa risa . las pizarras en blanco .  ser así, como ellas, tabula rasa de nuevo .  caminar .  mirar . caminar en espirales

rosario . macromuseo . pampaparaíso . marcela mouján . flora y frankenstein


en rosario el fin de semana pasado .  me encontré con el pamparaíso de marcela mouján en el museo de los silos . verónica gómez dice muy bien, acá, que nadie está preparado para morir, ni un poquito ni del todo . y que estos cuadros son una fantasía de eternidad lozana . sus árboles son mujeres voluptuosas que llenan de color y de curvas a esa rectitud de la producción sojera y ganadera que se vislumbra al fondo . pero la vida, la verdadera vida, no es eso .  la verdadera vida es gasto y pérdida, es música y pintura, es el brillo de las flores de los palos borrachos, ceibos y jacarandás de mouján. como advierte george b., aquí.

ámsterdam

llegamos a  las tres de las tarde del veintisiete de junio a la estación centraal y nos subimos al tranvía equivocado y fuimos al otro hostel que habíamos pensado como opción en buenos aires, por suerte nos dimos cuenta antes de anunciarnos en la recepción y, muertas de risa, nos tomamos un taxi al hostel correcto. agotadas del viaje desde parís y del estrés de lo nuevo, apenas entramos en la habitación nos desplomamos del cansancio. a la tardecita salimos a recorrer los alrededores: todo tan perfecto, gente en bici de acá para allá, balcones idénticos con flores idénticas, plazas impecables, mi sensación de estar rodeada de los eloi de wells. volvimos al rato a dormir, para arrancar temprano al otro día hacia la conmoción del museo van gogh, hacia los brownies mágicos que apenas nos harían efecto, a reservar los pasajes del tren nocturno que nos llevaría, a isadora y a mí, a praga vía frankfurt.

(2005)