Desplanetadas

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a esta entrada sobre el libro de poemas de mis compañeras del Centro de Integración Frida, Desplanetadas, que acaba de ser publicado, le corresponden muchas categorías del blog:

.amor amistad cultura filosofía
nos encontramos por más dos años en el taller de poesía y fanzine del Frida. nos escuchamos, hablamos y, a partir de esa escucha-habla, nos pusimos a escribir: desde el amor fecundo que se tienen las amigas, ese vínculo productivo que es la amistad para la filosofía, una relación que, como dice Blanchot, “no tiene dependencia, donde cabe toda la sencillez de la vida”.

.arte
el taller, los poemas, son un arte de movimiento doble: entre todas creamos algo y, en esa acción, nos recreamos: hablantes, escuchantes, lectoras, escritoras, recitadoras. todas esas artes combinadas, en y desde nosotras, están ahora en un libro, Desplanetadas.

.edición,
para ir de esa creación-combinación al libro, armamos las series de poemas que configuraron sus órbitas y galaxias de amor, eros, lucha, experiencia, felicidad, sueños. poemas singulares y colectivos, dispuestos en cada página con los desplazamientos que un sistema planetario pide.
en la tapa, que diseñó la profe de arte y reciclado del Frida, la China Gabriela Crespo Martí, está la imagen de nuestra frida guerrera con su universo en ebullición; y su voz, que se escucha bien clara, porque el pañuelo que lleva no es mordaza sino protección: usen el lenguaje para decir lo que les impida vivir.

.espiral 6
Bruno Rota de Espiral 6 diseñó el interior del libro, puso a girar los astros-poemas, hizo que cada serie brille y cada texto muestre su luz propia: los versos se deslizan cuando lo requiere la mecánica de su baile, los poemas se juntan o se alejan según su planetario juego de atracción.

.mujeres género feminismo
somos mujeres de mucha pasión: es una de las frases-bandera de la organización de la que formo parte, No Tan Distintas. desde ese apasionamiento, nos encontramos, hacemos y escribimos: como dice el poema-prólogo del libro, nos damos un poco de locura para crear, ahora que podemos decidir cuándo andar desplanetadas.

.poetas
27 mujeres en distintos momentos de 2015, 2016 y 2017 produjeron poemas singulares y colectivos, textos de furia, de amor, de humor y de dolor. una poética de la lucha, como se llama uno de los últimos textos grupales; del descubrimiento de la fuerza propia: hoy descubrí una parte de mí más fuerte; de la fuerza de todas, incluso si el yo gramatical está en singular: aunque no me quieras ver, me vas a ver.

.sobre el poder y la mentira y la violencia
nos quieren hacer creer que no tenemos esa fuerza, que no podemos juntarnos ni crear. pero, en estos poemas, cada vez que pisamos mal y nos caemos, no hay derrota: me enojé y me reí. me levanté. somos orgullosas y decimos que no. somos chicas pokemons go, no compramos lo que nos quieren vender, bien sabemos que la felicidad del sistema no tiene valor. que a la revolución se la cuenta y se la canta, y en ese contarla y cantarla, se la hace.

 

la ideología literaria

“Es al menos ingenuo pensar que los grandes procesos de monopolización editorial se limitaron a cambiar la forma y fachada del negocio. Tuvieron y tienen una incidencia no del todo entendida, asumida irracional o deliberadamente, sobre las elecciones formales, los procedimientos técnicos y la ideología literaria. El malentendido es fenomenal. Vargas es un escritor de la derecha porque opina lo que opina y porque en correlato habla plácidamente la lengua mitológica, oscura y redundante de las fórmulas salvajes que impuso la industria cultural. Escrituras como las de Viñas o Lamborghini (ver Tartabul, 2006; ver Trento, 2003) persistieron en cambio y a través de la novela sobre tonos dramáticos, satíricos y desmitificadores de la cultura. No está de más agregar al debate que Vargas, su premiado trabajo de novelista, responde al llamado celestial del mercado y que ese llamado es un mandato acerca del buen hacer narrativo: claridad y sucesividad de trama, personajes consistentes, equilibrio, intriga, peripecias ocurrentes, enciclopedismo histórico, psicología, destreza de voces, etc. El conjunto de apreciaciones que domina la correcta literatura con agregados de color existencial, altisonancias culturales, alardes profundos, aburrimiento insípido, frases solemnes y empalagosas. Cartón lleno.”

Fragmento de la nota publicada hoy en Página 12 sobre el asunto Vargas Llosa, el autor es Américo Cristófalo, director de la carrera de Letras de la UBA. El texto completo, aquí.

libertad digital

“La circulación en la red es más compleja que con las imprentas. Es incontrolable e imparable. Vos subiste un libro de Sartre y al mes está en miles de discos rígidos alrededor del planeta”. El dinamismo es tal que sus frutos no están claros. “El gran problema es que, si se logra pensar en la ‘libertad digital’ para los bienes culturales, esa discusión podría permear otras esferas y, sobre todo, cuestionar el mercado y sus reglas”. Y no creo que estemos preparados para esa discusión todavía”, provoca la muchacha. Pulsar esa tecla es interesante. Desde una lectura trasnochada de El Capital, cabría vaticinar que el capitalismo cognitivo será marco para el desarrollo de algo así como una “lucha de clases informacional”. Quedó más que claro durante la campaña por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Hay quien hace dinero con el retaceo de datos socialmente importantes y hay quien lucha –con diversos intereses– por socializar una determinada cantidad de esos datos. Frente a un contexto así, la repartija gratuita de libros destaca como un acto de profundo carácter político.”

Muy interesante nota que salió ayer en Página sobre la digitalización y distribución gratuita de libros en Internet. El texto completo, aquí.

Creo que si no estamos preparados todavía para dar la discusión sobre la libertad de circulación de los bienes culturales, bueno, deberíamos. Y claro que es un acto político: vayamos por más actos políticos así.

fragilidad – suely rolnik 2

En la ciudad que vivimos, con el desarrollo de las tecnologías de la comunicación a distancia y la urbanización, cada uno de nosotros es atravesado por una infinidad de fuerzas muy variables: esto hace entrar en crisis a la subjetividad mucho más frecuentemente porque las referencias se vuelven precarias y volátiles. Uno se ve así fragilizado. Y esa fragilidad por sí misma no tiene nada de malo; por el contrario: es el corazón mismo de la creación de realidad subjetiva y objetiva. Es cuando te sentís frágil y cuando tus referencias no hacen sentido alguno que te ves forzado a crear. Como dice Deleuze: uno no crea porque es lindo o porque quiere ser famoso, sino porque está forzado, porque no tiene otra solución que hacerlo. Se trata de crear sentido para lo que ya está en tu cuerpo y que no coincide con las referencias existentes, de recrear tus relaciones con el entorno, tu modo de ser.

Esta fragilidad, que es tan importante política y éticamente, es la verdadera salud: hacerse cargo de esta fragilidad en vez de huir de ella. Sin embargo, esta fragilidad es muy mal vista por una tradición muy antigua –el régimen identitario– que organiza la subjetividad a partir de una imagen estable de sí misma, como si fuese una unidad cerrada. Entonces, esa fragilidad es vivida como una especie de colapso de uno mismo. Toda la subjetividad moderna, comenzando en el cartesianismo, se construyó en base a recusar esta fragilidad. En la estructura psíquica que heredamos de varias generaciones, la fragilidad no tiene lugar, lo que tu cuerpo vibrátil –como yo le llamo– capta del entorno queda recortado, porque tenés que estar siempre muy bien, estable, funcionando.

Al mismo tiempo que la subjetividad vive muy frecuentemente esa fragilidad, aparece la promesa religiosa del capital. Hoy mucha gente dice “¡ay!, el problema es que no tenemos mitos, que nos faltan mitos”. Y ¡este es el mito del capital y es un mito poderosísimo y totalmente religioso! Es el mito que promete el paraíso en la tierra. Entonces, si yo estoy totalmente fragilizada, si nada de lo que hago funciona, si mis relaciones amorosas son una mierda porque tengo referencias que no funcionan para nada, entonces todo el tiempo sufro un asedio, que no es sexual pero es de imagen. Y soy muy vulnerable a esa promesa, a ese mensaje: si falla esa promesa me siento totalmente fracasada, incapaz, impotente, loca. Estos mundos que el capital nos ofrece a través de la publicidad prometen una solución inmediata que consiste en re-mapearme para salir del agujero. Pero para hacerlo –y ahí entra la otra punta de la producción capitalista–, voy a tener que consumir en mi cotidiano todos los servicios y mercancías posibles, voy a comprar ropas para mi cuerpo y diseños para mi casa. Voy a hacer quinientas cosas para estar maravillosa como mujer y, con eso, con mi propia fuerza subjetiva del deseo y con mi acción, yo reconstruyo mi vida de modo que todos los servicios y mercancías sean consumidos. Y ahí se completa el ciclo, porque las fuerzas son producidas y consumidas en el mercado.
Entonces tenemos, por un lado, las fuerzas de creatividad en la publicidad de masas y las fuerzas subjetivas –del deseo del consumidor– y, por otro lado, hay todo una casta de profesionales, de proveedores de maquetas humanas (los personal trainers, los dermatólogos, los cirujanos, los libros de autoayuda, etc.) que son los asesores para re-dibujarse y estar bien, para ser parte de ese supuesto mundo de personas increíbles del que estamos excluidos –y no estoy hablando sólo de exclusión económica. Entonces toda la subjetividad, las fuerzas de creación y de deseo, funcionan como la fuerza de trabajo que produce la realidad capitalista.

El texto completo aquí: http://web.archive.org/web/20071013005857/http://caosmosis.acracia.net/?p=271