un poema de la felicidad ajena con foto de ventana a la hora de la siesta en mones cazón

 
Viaje al campo 

Quizá sea la transpiración
o la fragancia del papel
entre mis piernas
como aquella vez
en la oscuridad
cuando sentí el olor
de las revistas Toni
que me prestabas.
.
Mientras las demás
hacían figuras de barro
yo te esperaba en el mundo
de Dax y de Gilgamesh
donde todas éramos
princesas heroicas
con diademas de oro
y sangre a borbotones.

navarro (salta . turquía) . buenos aires (polonia)

viernes .  navarro . feria de las colectividades . haití rusia turquía san antonio de areco calabria. puestos con vino casero y rondas de comida salteña . en el escenario pequeñas odaliscas bailan descompasadas . demasiadas odalisquitas y flashes que marean . luego habrá demasiados cuises en los pajonales de la ruta hacia la estación . la luz le termina ganando a la niebla . en el tren de regreso a casa, alguien me mira a los ojos y, en silencio, me lee

domingo . buenos aires . me pongo un vestido blanco bordado de flores, me pinto los párpados de verde ceniza y salgo al sol . creo caminar sin rumbo y me encuentro con otra feria en el centro de la ciudad . otro escenario y otros puestos . una sola colectividad . polonia .  las mujeres llevan vestidos blancos bordados de flores  . alguien de nuevo me mira a los ojos . esta vez, me habla de su huida al sur después de tanta noche aquí . le digo que siempre llega el momento de huir de la noche . me contesta que nunca es de la noche . que de lo que se huye es de la soledad

la certeza de sentirse siempre exiliado

“La insistencia [de los jóvenes de la calle] por retornar y ocupar siempre los mismos lugares no es únicamente una cuestión funcional, sino que está vinculada a la recuperación de las marcas simbólicas territorializadas, la ritualización de las experiencias colectivas ahí plasmadas y una memoria individual y colectiva que se nutre del espacio. En esta reiteración por ocupar siempre los mismos lugares, resuena la idea de la itinerancia como una repetición de la búsqueda de un lugar biográfico y social.

El retorno cíclico a los lugares cuaja, muchas veces, en una gestalt socioespacial de gran significatividad para los jóvenes de la calle: los exilios urbanos […], territorios refugio donde los desemparados reescriben otra historia y otra memoria. Sus fronteras se expanden o se contraen en concordancia con los embates de la violencia real y simbólica. Lugares a los que siempre se vuelve, pequeñas patrias y matrias de los sin lugar. A los exilios urbanos se ingresa con una mirada adiestrada capaz de reconocer las marcas y de encontrar las huellas de los otros, y con la certeza de sentirse siempre exiliado de algún lugar, de todos los lugares.”

Sara Makowski

De su trabajo “En la frontera de lo social: Jóvenes y exclusión social”.

El texto completo, aquí.