El candidato . The Applicant . Sylvia Plath

El candidato

Empecemos, ¿cumple usted

con nuestros requisitos? ¿Usa

ojo de vidrio, diente postizo, muleta

o bastón? ¿Lleva garfio, prótesis

en la entrepierna, en el pecho?

 

¿Suturas, señales de algo que falta? ¿No?

¿Cómo que no? ¿Qué podríamos darle, entonces?

Deje de llorar.

Abra esa mano.

¿Cómo vacía? Vacía. Aquí tiene esta mano

 

para colmar la suya y traerle

tacitas de té, ahuyentar su dolor de cabeza,

hacer lo que le ordene.

¿Se casaría con ella?

Está más que dispuesta

 

a bajarle los párpados cuando llegue el final,

a disolverse en la pena.

Y con la sal, empieza de nuevo.

¡Pero usted está desnudo!

¿Qué le parece este traje? Es oscuro

 

y rígido, pero le quedaría muy bien.

¿Se casaría con él?

No se moja, no se rompe, no hay llama

que lo queme, ni bomba que lo destruya.

Lo vestirá hasta en la tumba.

 

Perdóneme que le diga, pero usted tiene

la cabeza vacía. Yo tengo la solución.

Mi amor, salí de tu escondite.

¿Y este primor, qué le parece?

Ahora en blanco , como un papel,

 

en veinticinco años, será de plata

y de oro en cincuenta.

Muñeca viva, hará lo que le pida.

Sabe coser, bordar, cocinar,

y sabe hablar, hablar sin parar.

 

No tema, es un buen artefacto.

Bálsamo para su herida y,

para su mirada, espectáculo.

Querido mío, qué otra opción le queda.

Cásese, cásese, cásese con ella.

Gustavo Gottfried . Y acá estoy yo

Genealogía

Cuando se conocieron
tenían más de 30 años
así que antes de mi padre
la bella Esther había tenido
varios pretendientes.

Al libro con las obras de Oscar Wilde
ese de tapas de cuero y hojas de papel de arroz
se lo había regalado uno de ellos. Era ingeniero
rubio, alto, buen mozo, delicado y culto.

Así que todo andaba de maravillas
hasta que el incauto decidió hablar
de sus orígenes: se sentía más alemán
que judío. Fue en ese instante
que mi madre se dijo a sí misma:

“no todo lo que brilla es oro”
y ante la atónita mirada del muchacho
comunicó la decisión de interrumpir
el vínculo de inmediato. Declinó
también la intención caballeresca
de escoltarla hasta su casa.

Y acá estoy yo: a veces soy mi padre
otras, mi madre y de a ratos, también
un alemán orgulloso
que espera otra oportunidad.

*

De La austeridad es la divisa de mi familia, mágicas naranjas, Buenos Aires, 2017.

Hugo Padeletti (1928-2018)

 

Uno escribe poemas

porque está vivo. No se puede
enfriar el Ecuador y calentar
la Antártida; se puede

templar la voz. Las evasivas
palabras
se avienen al pautado molinete

del tiempo. Sin ponerse
fuera de sí – corpóreas,
consteladas –

son éxtasis. Leudante
es el sesgo innombrable
que se refracta: lo no dicho

produce clima, al pensamiento
le brotan yemas, un acento
de lenta languidez

de pronto es instrumento
de rebato. ¡Oh falacia
de ser ajeno, exiguo, vieja muda

que asfixia: la evidencia
despierta te descarta! ¿No es el arte
[la poesía, ¿no?]
del plantío en la lluvia, su primicia

de verde dicha? Fugitivos
brillantes en las ramas, alegría
sin yo, toda sumida

en el objeto. Instante,
revelación. ¿De qué?
No hay sujeto

que lo predique. Meta
del anzuelo en el agua
es presentarlo: a veces,

eso pica.

 

*

Parte de la inolvidable lectura de Hugo Padeletti el viernes 20 de noviembre de 2015 en el ciclo Poesía en la Terraza #10, Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.

 

Paula Irupé Salmoiraghi . que no se me note el alma de piedra

 

Yo estoy allá

Me miro y me doy pena:
sentadita allá en mi infancia triste.

 

 

Querida poesía:

Caé sobre mí gota a gota
horadame
haceme porosa
que no se me note
el alma de piedra.

 

 

Toque

Me tocaste.

Y mi cuerpo de acero
se acordó de ser arcilla.

 

 

Underworld cotidiano

¿Vieron Underworld
la película
de hombres lobos
y vampiros?

¿Se acuerdan de la parte
en la que el héroe enamorado
tira baldes de pintura negra
contra los ventanales del galpón
porque amanece y su vampira
debe ocultarse del sol?

Siempre fue para mí
la perfecta
escena de amor.
Pienso en ella
cuando Gustavo
mata mosquitos a los golpes
contra la pared de mi pieza
mientras yo
semidormida
le señalo:
allá hay otro.
Y él aplaude en el aire y me pregunta:
¿Lo maté?, mostrándome
las manos
abiertas.

 

*

Estos poemas de Paula Irupé Salmoiraghi son de su libro El cajón de las manzanas podridas (Baltasara Editora, Rosario, 2016).

Los leímos en el taller de la semana pasada con las chicas del Frida: hablamos de cómo un poema puede ser breve y lírico-poderoso, o largo y narrativo-rítmico, de lo certeros y bellos que son estos textos. Y de la verdad dislocada de la poesía: nos quedamos convencidas de que la “perfecta escena de amor” no es tanto la de la peli, sino la de Gustavo y ella, una escena tan feliz que el aplauso nos sonó más a risa, a risa compartida, que a aplauso.

Desplanetadas

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a esta entrada sobre el libro de poemas de mis compañeras del Centro de Integración Frida, Desplanetadas, que acaba de ser publicado, le corresponden muchas categorías del blog:

.amor amistad cultura filosofía
nos encontramos por más dos años en el taller de poesía y fanzine del Frida. nos escuchamos, hablamos y, a partir de esa escucha-habla, nos pusimos a escribir: desde el amor fecundo que se tienen las amigas, ese vínculo productivo que es la amistad para la filosofía, una relación que, como dice Blanchot, “no tiene dependencia, donde cabe toda la sencillez de la vida”.

.arte
el taller, los poemas, son un arte de movimiento doble: entre todas creamos algo y, en esa acción, nos recreamos: hablantes, escuchantes, lectoras, escritoras, recitadoras. todas esas artes combinadas, en y desde nosotras, están ahora en un libro, Desplanetadas.

.edición,
para ir de esa creación-combinación al libro, armamos las series de poemas que configuraron sus órbitas y galaxias de amor, eros, lucha, experiencia, felicidad, sueños. poemas singulares y colectivos, dispuestos en cada página con los desplazamientos que un sistema planetario pide.
en la tapa, que diseñó la profe de arte y reciclado del Frida, la China Gabriela Crespo Martí, está la imagen de nuestra frida guerrera con su universo en ebullición; y su voz, que se escucha bien clara, porque el pañuelo que lleva no es mordaza sino protección: usen el lenguaje para decir lo que les impida vivir.

.espiral 6
Bruno Rota de Espiral 6 diseñó el interior del libro, puso a girar los astros-poemas, hizo que cada serie brille y cada texto muestre su luz propia: los versos se deslizan cuando lo requiere la mecánica de su baile, los poemas se juntan o se alejan según su planetario juego de atracción.

.mujeres género feminismo
somos mujeres de mucha pasión: es una de las frases-bandera de la organización de la que formo parte, No Tan Distintas. desde ese apasionamiento, nos encontramos, hacemos y escribimos: como dice el poema-prólogo del libro, nos damos un poco de locura para crear, ahora que podemos decidir cuándo andar desplanetadas.

.poetas
27 mujeres en distintos momentos de 2015, 2016 y 2017 produjeron poemas singulares y colectivos, textos de furia, de amor, de humor y de dolor. una poética de la lucha, como se llama uno de los últimos textos grupales; del descubrimiento de la fuerza propia: hoy descubrí una parte de mí más fuerte; de la fuerza de todas, incluso si el yo gramatical está en singular: aunque no me quieras ver, me vas a ver.

.sobre el poder y la mentira y la violencia
nos quieren hacer creer que no tenemos esa fuerza, que no podemos juntarnos ni crear. pero, en estos poemas, cada vez que pisamos mal y nos caemos, no hay derrota: me enojé y me reí. me levanté. somos orgullosas y decimos que no. somos chicas pokemons go, no compramos lo que nos quieren vender, bien sabemos que la felicidad del sistema no tiene valor. que a la revolución se la cuenta y se la canta, y en ese contarla y cantarla, se la hace.

 

Anacostia . PJ Harvey . un pequeño sol rojo

pj harvey

Anacostia

a tiny red sun
like a tail light
down the overpass

PJ Harvey

*

mi versión 1:

Anacostia

un pequeño sol rojo
como un faro final
debajo del puente

*

“Anacostia” es el último poema del libro The Hollow of the Hand, poemas de PJ Harvey y fotografías de Seamus Murphy. Pertenece a la serie “Washington DC”.

*

En el último disco de PJ Harvey, The Hope Six Demolition Project, está el tema “River Anacostia”, que en una parte de su letra dice:

A small red sun makes way for night
Trails away like a tail light
Is that Jesus on the water
Talking to the fallen trees?

*

A partir de la letra de “River Anacostia”, es posible ver que el puente/overpass del poema no es cualquier puente o pasarela: está sobre un río. Y el pequeño sol rojo da paso a la noche, dejando una estela de luz como la que dibujan las luces rojas de los autos al alejarse. Pienso en los efectos de víbora de luz que hacen las luces de neón, en el brillo de la luz sobre un agua ondulada.

*

*

mi versión 2:

Anacostia

un pequeño sol rojo
deja un rastro de luz
ahí abajo en el río

*

 

 

 

Tell all the truth but tell it slant . Emily Dickinson . El mismo cielo, otro cielo

En el blog https://siempreotrocielo.wordpress.com
con Isadora Paolucci traducimos poesía, aquí nuestro manifiesto https://siempreotrocielo.wordpress.com/acerca-de/

Esta es nuestra última entrada allí, una versión que intenta poner en práctica el ars poética de Dickinson, para poder decir la (nuestra) verdad del poema.

Tell all the truth but tell it slant—
Success in Circuit lies
Too bright for our infirm Delight
The Truth’s superb surprise
As Lightning to the Children eased
With explanation kind
The Truth must dazzle gradually
Or every man be blind—

– Emily Dickinson

Para decir la verdad, hay que tomar un desvío—
el camino indirecto es el más acertado
brilla por demás para nuestra frágil Dicha
la magnífica sorpresa de la Verdad
Como se explica el Relámpago a un Niño
con la mayor delicadeza
la Verdad tiene que deslumbrar de a poco
o su luz nos dejará ciegos—

[versión de Daniela Camozzi e Isadora Paolucci]

Comentario:
A partir de una primera versión en la que intentamos respetar las rimas del original, y en la que no nos convencían algunas soluciones, fuimos trabajando cada verso. “El camino indirecto” que propone Emily terminó siendo el procedimiento de traducción
—de escritura— que nos resultó satisfactorio. En los dos primeros versos y en el último, nos alejamos (en apariencia) del original, para poder acercarnos a una expresión que sentimos más auténtica. Para decir la verdad, hay que tomar un desvío.