BALLOTAGE

El PRO representa para nosotras
la ideología más extrema de la exclusión social,
el dolor del patriarcado y la misoginia,
la pornografía del más abyecto capitalismo.

El Frente para la Victoria (FPV), en cambio,
es un otro diverso, amplio y difuso,
que se expresa en el campo popular,
ahí donde nosotras ponemos el cuerpo hace años.
Preferimos embarcarnos en estas tensiones,
profundizar la lucha y construir
nuevas líneas de fuga que inauguren otras vitalidades
a subsumirnos en una mera resistencia
de las políticas de derecha y frivolización cultural.

Por todo esto, No Tan Distintas vota y convoca a votar al FPV,
porque entiende que en la vida, ante estas coyunturas ineludibles,
hay que elegir.

NO TAN DISTINTAS
MUJERES DE MUCHA PASIÓN
SOMOS LAS CHICAS QUE DICEN QUE NO

.

Pertenezco a la organización social No Tan Distintas desde hace casi tantos años como los que tiene el macrismo gobernando la Ciudad de Buenos Aires. Trabajamos junto a mujeres en situación de calle y en riesgo de estarlo. Así nos pronunciamos ante el ballotage de este domingo entre el PRO y el FPV a nivel nacional. Resistimos en Ciudad con las compañeras a todas las nefastas políticas del PRO en materia social. ¡No queremos este modelo de exclusión en todo el país!

 

Sigue leyendo “BALLOTAGE”

antonin artaud . esperamos que mañana por la mañana, a la hora de la visita médica, recuerden esto

Señores:

Las leyes, las costumbres, les conceden el derecho de medir el espíritu. Esta jurisdicción soberana y terrible, ustedes la ejercen con su entendimiento. No nos hagan reír. La credulidad de los pueblos civilizados, de los especialistas, de los gobernantes, reviste a la psiquiatría de inexplicables luces sobrenaturales. La profesión que ustedes ejercen está juzgada de antemano. No pensamos discutir aquí el valor de esa ciencia, ni la dudosa realidad de las enfermedades mentales. Pero cada cien pretendidas patogenias, donde se desencadena la confusión de la materia y del espíritu, porcada cien clasificaciones donde las más vagas son también las únicas utilizables, ¿cuántas nobles tentativas se han hecho para acercarse al mundo mental en el que viven todos aquellos que ustedes han encerrado? ¿Cuántos de ustedes, por ejemplo, consideran que el sueño del demente precoz o las imágenes que lo acosan, son algo más que una ensalada de palabras?

No nos sorprende ver hasta qué punto ustedes están por debajo de una tarea para la que sólo hay muy pocos predestinados. Pero nos rebelamos contra el derecho concedido a ciertos hombres -incapaces o no- de dar por terminadas sus investigaciones en el campo de la mente con un veredicto de prisión perpetua.

¡Y qué encarcelamiento! Se sabe -nunca se sabrá lo suficiente- que los asilos, lejos de ser “asilos”, son cárceles horrendas donde los recluidos proveen mano de obra gratuita y cómoda, y donde la brutalidad es norma. Y ustedes toleran todo esto. El hospicio de alienados, bajo el amparo de la ciencia y de la justicia, es comparable a los cuarteles, a las cárceles, a los presidios. No nos referimos aquí a las internaciones arbitrarias, para evitarles las molestias de un fácil desmentido.
Afirmamos que gran parte de sus internados -complemente locos según definición oficial- están también recluidos arbitrariamente. Y no podemos admitir que se impida el libre desenvolvimiento de un delirio, tan legítimo y lógico como cualquier otra serie de ideas y de actos humanos. La represión de las reacciones antisociales es tan quimérica como inaceptable en principio. Todos los actos individuales son antisociales. Los locos son las víctimas individuales por excelencia de la dictadura social. Y en nombre de esa individualidad, que es patrimonio del hombre, reclamamos la libertad de esos galeotes de la sensibilidad, ya que no está dentro de las facultades de la ley el condenar a encierro a todos aquellos que piensan y obran.

Sin insistir en el carácter verdaderamente genial de las manifestaciones de ciertos locos, en la medida de nuestra aptitud para estimarlas, afirmamos la legitimidad absoluta de su concepción de la realidad y de todos los actos que de ella se derivan.

Esperamos que mañana por la mañana, a la hora de la visita médica, recuerden esto, cuando traten de conversar sin léxico con esos hombres sobre los cuales -reconózcanlo- sólo tienen la superioridad que da la fuerza.

.

De Carta a los Poderes, Editorial Argonauta, compilación, traducción y notas de Juan Andralis y Mario Pellegrini, nueva edición, marzo de 2012.

el futuro en el presente . bernardo verbitsky . villa miseria también es américa

Hasta los chicos cooperaban, arrojando a la fogata papeles, alguna maderita. Pensaba Fabián que era la única manera de combatir el desaliento de la gente. Avanzaba un poco a ciegas, solo guiado por su intuición. El trabajo en común, en equipo y con conciencia de que formaban una comunidad, era lo único que podía salvarlos. Había allí gente  que conservaba un charco delante de la puerta en lugar de colocar unas piedras o unos ladrillos. Intentar cualquier cosa, antes que ese tipo de resignación. Trabajando se repecha la difícil cuesta de una salida hacia el futuro. Trabajando creaban el futuro en el presente, y disfrutaban el placer de ese esfuerzo.

Fragmento del capítulo 2 del libro Villa Miseria también es América, Eudeba, 1966.

el carácter ilusorio de la ilusión

[…] por el hecho de estar excluidas de los grandes juegos masculinos y de la libido social que se genera, las mujeres suelen inclinarse por una visión de dichos juegos que no esté tan alejada de la indiferencia que predica la cordura: pero esta visión distante que les hace percibir, así sea vagamente, el carácter ilusorio de la ilusión y sus apuestas, no tiene muchas posibilidades de estar en posición de afirmarse en contra de la adhesión que se impone a ellas, al menos en favor de la identificación con las causas masculinas, y la guerra contra la guerra que les propone la Lisístrata de Aristófanes, en la cual rompen el pacto ordinario entre la libido dominandi (o dominantis) y la libido sin más, es un programa tan utópico que está condenado a servir de tema de comedia.

No podría, sin embargo, sobreestimarse la importancia de una revolución simbólica que busca trastocar, tanto en los espíritus como en la realidad, los principios fundamentales de la visión masculina del mundo: hasta tal punto es cierto que la dominación masculina constituye el paradigma (y a menudo el modelo y la apuesta) de toda dominación, que la ultramasculinidad va casi siempre de la mano con el autoritarismo político, mientras que el resentimiento social más cargado de violencia política se nutre de fantasmas inseparablemente sexuales y sociales (como lo testimonian, por ejemplo, las connotaciones sexuales del odio racista o la frecuencia de la denuncia de la “pornocracia” entre los partidarios de revoluciones autoritarias). No debe esperarse de un simple socioanálisis, aun colectivo, y de una toma de conciencia generalizada, una conversión duradera de las disposiciones mentales y una transformación real de las estructuras sociales mientras las mujeres continúen ocupando, en la producción y la reproducción del capital simbólico, la posición disminuida que es el verdadero fundamento de la inferioridad del estatuto que le imparten el sistema simbólico y, a través de él, toda la organización social. Todo lleva a pensar que la liberación de la mujer tiene por condición previa una verdadera maestría colectiva de los mecanismos sociales de dominación, que impiden concebir la cultura, es decir, el ascenso y dominación en y por los cuales se instituye la humanidad, salvo como una relación social de distinción afirmada contra una naturaleza que no es otra cosa que el destino naturalizado de los grupos dominados, mujeres, pobres, colonizados, etnias estigmatizadas, etc. Queda claro que, sin estar aún todas y siempre completamente identificadas con la naturaleza, contraste en relación a la cual se organizan todos los juegos culturales, las mujeres entran en la dialéctica de la presunción y la distinción en calidad de objetos más que de sujetos.

Fragmentos de  La dominación masculina de Pierre Bordieu

El ensayo completo, aquí.

escribí esta nota de repudio ayer para la scalabrini

Repudiamos la ejecución de Cristian Ferreyra del Mocase-Vía Campesina

Ayer, en el día de la militancia, mientras estudiábamos, trabajábamos, debatíamos, mientras leíamos las palabras de Jauretche sobre el precepto que debe guiar al militante, “luchar por la igualdad entre todos los seres humanos”, recibimos la noticia del asesinato de Cristian Ferreyra, de 23 años, muerto de un escopetazo por defender su tierra en Santiago del Estero, el territorio comunitario que desde hace varias generaciones habita su familia y su pueblo.

Integrante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina), miembro de la comunidad indígena lule-vilela de San Antonio, Cristian fue víctima del accionar de sicarios de empresas del campo que, en su afán de lucro, desprecian la vida y los derechos ancestrales de los pueblos originarios, reconocidos por la Constitución Nacional, el Código Civil y leyes específicas, que el Poder Judicial raramente aplica.

Repudiamos la ejecución de Cristian, exigimos que se detenga a sus asesinos materiales e intelectuales, que se cumpla con la ley y se la haga cumplir. Honramos su memoria en el reconocimiento de su lucha y reclamamos justicia para él y toda su comunidad ultrajada.

A Cristian lo mataron un día antes de una asamblea que se haría en su casa para frenar el avance del desmonte. Murió “a manos de la raza maldita de los explotadores y sus mandaderos”, como dice Jauretche. Como un militante, haciéndoles frente.

la vida boba

¿Cómo pensar una experiencia estética cuyo horizonte no quede reducido a la reproducción del mundo (de la publicidad y las marcas) ni su politización a marchitas dinámicas de adhesión o compromiso? ¿Cómo tejer una experiencia estética que permita gambetear la vida boba, el repliegue sobre la pequeña tribu, la gestión -siempre al borde el naufragio- de la vida individual? ¿Es posible que prácticas antes contenidas en el campo del arte sean reorientadas a contener la guerra de modos de vida que caracteriza nuestra existencia urbana contemporánea? ¿Con qué imágenes de politización puede uno toparse en ese territorio?

“La función central y constitutiva de las prácticas artísticas no consiste tanto en contar historias como en crear dispositivos en los que la historia pueda hacerse”, formulaba el esquizoanalítico Félix Guattari en un texto olvidado. Sospechamos cierto valor de la experiencia estético-artística como soporte y motor de estos dispositivos por los que transcurre la historia, dispositivos productores de mundos, de sentido, de subjetividad (de la fábrica de presente a la producción de posibles). La experiencia estética aparece así como un espacio de exploración de las potencias y límites de la vida en común en un momento determinado. Porque ésta puede volverse –e incluso debería, en condiciones en las que la aceleración y mediatización de la existencia tiende a bloquear y automatizar los afectos, el deseo y la facultad de expresión– una apuesta a la reactivación de la sensibilidad, al encuentro con la corporeidad del mundo y a la capacidad de apertura a lo indeterminado como condición de constitución de lo público.

Y este hacerse de la historia no es un nunca un devenir individual y determinado. Gran parte de la potencia de estas dinámicas estéticas, intuimos, reside en el desplazamiento de la figura del autor (soberano del texto y del presente que fabrica) y en la gestación de prácticas de producción híbridas, ambiguas, anónimas (escribir para poder ser anónimo: lo otro exacto del mundo de las luminarias artísticas, televisivas, académicas, tenaces gestores de su propia y, en general, escasa luz). Dinámicas colectivas no reducibles a un yo y una conciencia personal. Dinámicas colaborativas que desdibujan los lugares en juego y los límites de la obra (en las que ya no es evidente la existencia de un público o un auditorio, como un afuera de lo producido o provocado), evidenciando la cooperación como fundamento de un presente en el que los medios de producción pasan por nuestras manos y nuestros cerebros. Dinámicas posautónomas que se desarrollan sin basar su legitimidad en marcos de autoridad indiscutidos que las organice y las valore, cuando buena parte de las categorías que permitían mesurar el valor de una obra y se revelan anacrónicas e inútiles.

Fuente http://www.revistacrisis.com.ar/Estetica-y-politica-en-tiempos-de.html?var_mode=calcul