estaban riquísimas . this is just to say

ciruelas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es solo para decirte

 

que me comí

las ciruelas

que había en

la heladera

 

quizá

te las guardabas

para el

desayuno

 

Perdón

estaban riquísimas

tan dulces

y tan frías

*

Versión mía y de Osvaldo Fernández
del famoso y muy traducido poema “This is Just to Say”
de William Carlos Williams.

Seguramente se parece a las demás versiones,
sobre todo a las argentinas, en rioplatense,
nuestra habla, donde las neveras son heladeras.
Sin duda está en ella nuestro lenguaje compartido,
lo que pasa en casa cuando termina el verano
y empieza el otoño.
Lo tradujimos desde nuestro amor por las ciruelas,
desde nuestros diálogos (decimos, efectivamente,
qué dulces, qué riquísimas, incluso, qué sabrosas),
desde nuestra competencia por las gotitas de miel,
que yo confundo y llamo, empalagosamente,
rocío de miel..

*

A la foto la saqué con el celular
cuando el bol todavía estaba repleto
de ciruelas gotita de miel
en nuestra heladera.

 

 

árbol . josé watanabe . se resolverá limpiamente en nuestros ojos

En el bosque que bordea la carretera
un árbol ha desenterrado una de sus poderosas raíces
……………..para abrazar una peña blanca.
La tierra no le fue suficiente:
……………………la raíz es una extremidad
donde el árbol se apoya para subir aún más alto.

No conozco el nombre del árbol
pero sus largas ramas caen lacias y rápidas
……………como una cascada
…………………………sobre la peña.

El árbol sube y cae al mismo tiempo,
pero para nuestros ojos
…………..este doble movimiento es uno solo.

Cómo te lo digo: para el lenguaje
subir y bajar son dos conceptos enfrentados
………………………y nunca se funden.

Mejor ven a la carretera,
la mismidad del doble movimiento del árbol
sólo se resolverá limpiamente en nuestros ojos.

De La piedra alada 

Un análisis del libro, con definiciones de JW sobre la poesía y la felicidad, y con reflexiones acerca del deseo, lo real, la impermanencia, aquí.

el futuro en el presente . bernardo verbitsky . villa miseria también es américa

Hasta los chicos cooperaban, arrojando a la fogata papeles, alguna maderita. Pensaba Fabián que era la única manera de combatir el desaliento de la gente. Avanzaba un poco a ciegas, solo guiado por su intuición. El trabajo en común, en equipo y con conciencia de que formaban una comunidad, era lo único que podía salvarlos. Había allí gente  que conservaba un charco delante de la puerta en lugar de colocar unas piedras o unos ladrillos. Intentar cualquier cosa, antes que ese tipo de resignación. Trabajando se repecha la difícil cuesta de una salida hacia el futuro. Trabajando creaban el futuro en el presente, y disfrutaban el placer de ese esfuerzo.

Fragmento del capítulo 2 del libro Villa Miseria también es América, Eudeba, 1966.

no huye la presa del cazador . sino el cazador de la presa . el presente no existe

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Caza un hombre en el monte, Epicedes, buscando las liebres

todas y los rastros de todas las gacelas

y afrontando la escarcha y la nieve; mas, si alguien le dice

“Mira, ya está tocada la pieza”, no la cobra.

Tal se deleita mi amor en seguir lo que escapa

pasando de largo por lo que yace herido.

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Hannah Arendt sostiene, al estudiar a San Agustín, que el problema de la felicidad humana estriba en que está constantemente asediada por el temor: “Lo que está en juego no es la falta de la posesión, sino su pérdida”. Privado cada momento de su serenidad, dado que del anhelo se pasa al temor de la pérdida, el futuro destruye al presente. Así, Calímaco y San Agustín coincidirían en que la posesión del objeto es imposible. Sólo que en Calímaco lo es por la incompatibilidad entre deseo y posesión, puesto que sólo es deseable la presa que huye, en tanto que en San Agustín es el temor de la pérdida lo que aniquila la satisfacción por el objeto amado. En ambos casos, el presente no existe, está perpetuamente aniquilado por el futuro.

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(Pero) No huye la presa del cazador, sino el cazador de la presa, como huye el sentido dejando, en su estela, la metáfora. El poeta es el que persigue y registra esa estela. El tropo no es allí un procedimiento de reemplazo de lo literal, es el reflejo -artístico, si se quiere- de su fuga incontenible.

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Epigrama de Calímaco, escrito hacia 280 a.C., traducción de Manuel Fernández-Galiano. Tomado de  “El cazador y la presa” ensayo del libro Orfeo en el quiosco de diarios, Edgardo Dobry, Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2007. Los fragmentos que siguen al epigrama son del mismo ensayo.

la pirámide

mientras mis jóvenes compañeros de la scalabrini festejaban ayer bailando y cantando y agitando las banderas, yo los miraba desde la base de la pirámide y, aunque mi cuerpo apenas se movía, también bailaba con su misma felicidad . las lágrimas querían salir pero no las dejé . las empujé para adentro y me concentré en grabar con los ojos todo lo que pasaba: los besos, los abrazos, la alegría . recortada nítidamente en el cielo de la noche, la pirámide brillaba . serían los reflectores, o su pintura blanquísima, no sé . yo creo que era otro brillo . uno que estaba en la plaza, en todos allí, y que ella recibía

en memoria de fernando benítez. su luz brilló también ayer en la plaza